Nueva vía de investigación contra el cáncer de pulmón

De izquierda a derecha, Marta Gabassa (UB), Aarón Sosa (Hospital Clínic), Noemí Reguart (Hospital Clínic) y Jordi Alcaraz (UB). Foto: UB
UB | lunes, 17 de noviembre de 2014

Un trabajo dirigido por Jordi Alcaraz, profesor de la Universidad de Barcelona e investigador del CIBER de Enfermedades Respiratorias, analiza las células vecinas más abundantes en el cáncer de pulmón, llamadas fibroblastos e identifica alteraciones específicas para cada subtipo tumoral de esta enfermedad. Estos resultados, publicados en la revista científica Molecular Cancer Research de la Asociación Americana para la Investigación del Cáncer (ACCR), podrían facilitar el desarrollo de terapias personalizadas para los tipos más frecuentes de cáncer de pulmón. La investigación también ha dispuesto de la colaboración de investigadores del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), el Hospital Clínic y el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO) del CSIC.

Desde 2010, el equipo de investigación dirigido por Jordi Alcaraz estudia el papel de los fibroblastos en la progresión tumoral. A diferencia de lo que ocurre en los tejidos sanos, los fibroblastos se acumulan cuando hay un tumor. Hasta ahora, se pensaba que esta acumulación se debía a factores de crecimiento segregados por las células cancerosas. Sin embargo, estudios anteriores también han demostrado que los fibroblastos son muy sensibles a la rigidez de su entorno, como la que se produce en los tumores sólidos.

El presente estudio comparó en qué casos esta acumulación se debe a elementos bioquímicos, como los factores de crecimiento, y cuándo se debe a que el tumor es una masa sólida, y por tanto más rígida que el tejido sano. Las muestras estudiadas provenían de fibroblastos del tumor de pulmón más frecuente, el cáncer de pulmón no microcítico, y concretamente de dos de sus subtipos: el adenocarcinoma y el carcinoma de células escamosas.

Estrategia personalizada para cada tumor

Los resultados del trabajo implican respuestas diferentes según el tipo de tumor. «Nos encontramos con la sorpresa de que los fibroblastos del carcinoma escamoso se acumulan muchísimo en entornos rígidos, a diferencia de lo que ocurre en los entornos blandos como el pulmón sano. En cambio, son bastante insensibles a los factores de crecimiento. Por el contrario, los fibroblastos de adenocarcinoma no se aprovechan mucho de un entorno rígido a su alrededor, pero necesitan muchos factores de crecimiento para poder proliferar y acumularse», explica Jordi Alcaraz.

Esta investigación abre la puerta a que se puedan aprovechar las propiedades únicas de cada subtipo tumoral para diseñar terapias personalizadas. «Recientemente se ha publicado un estudio clínico con un inhibidor de varias vías de factores de crecimiento que funcionó con los adenocarcinomas y no funcionó con los carcinomas escamosos, aparentemente sin explicación, pero que liga muy bien con nuestros resultados en el laboratorio», asegura. 

Una colección única en el Estado

Para poder llevar a cabo esta investigación, el grupo de Jordi Alcaraz, con la colaboración de oncólogos del Hospital Clínic coordinados por Noemí Reguart, han creado una colección de fibroblastos única en España, con muestras de los principales subtipos de cáncer de pulmón obtenidos de pacientes del hospital.

Estas muestras han permitido al equipo investigador profundizar en esta vía de estudio del proceso tumoral. «Hasta ahora, los trabajos se centraban solo en la célula cancerosa; pero muchos estudios han constatado que las células cancerosas no son autosuficientes y necesitan ayuda de otras células para desarrollarse», explica el profesor Alcaraz. «Actualmente -continúa- cada vez hay más interés por ver cómo las células cancerosas corrompen las células vecinas para que trabajen a su favor y por utilizar este conocimiento para desarrollar nuevas estrategias terapéuticas. Es decir, si puedes detener esta corrupción, podrías conseguir cortar la progresión del cáncer».

El futuro de esta línea de investigación pasa ahora por comprobar alteraciones específicas de los fibroblastos en otros subtipos de cáncer de pulmón y también por averiguar si las células cancerosas responden al mismo patrón de comportamiento que el equipo investigador ha encontrado en los fibroblastos.