Hemos desarrollado una nueva técnica que permite el diagnóstico rápido de la tuberculosis y la monitorización de su tratamiento

viernes, 1 de febrero de 2019

A pesar de que en nuestro país existe una disminución progresiva de la incidencia de la tuberculosis, aún se cuentan más de 5.000 casos anuales, siendo España junto con Portugal los países con mayor incidencia de la Europa occidental. La línea de Tuberculosis del CIBERES trabaja para abordar los principales desafíos para la ciencia en este campo. José Domínguez, investigador del CIBERES en el Instituto de Investigación Germans Trias i Pujol, repasa en esta entrevista los principales proyectos que centran su actividad investigadora. Entre ellos, el desarrollo de métodos para un diagnóstico más rápido de la enfermedad; el avance en técnicas moleculares para la detección de resistencias; el estudio de factores externos en el manejo de esta patología y su impacto en los tratamientos, y las nuevas estrategias terapéuticas mediante fármacos anti-virulencia y nanofármacos.

-¿Cuáles considera los principales retos para la investigación en tuberculosis?

- Los retos fundamentales son tres: primero, desarrollar métodos diagnósticos que permitan diagnosticar todos los casos de tuberculosis (TB) y que sean accesibles en las áreas rurales más remotas del planeta; segundo, disponer de alternativas a los fármacos anti-tuberculosos actuales que permitan reducir el tiempo de tratamiento y sean efectivos sobre cepas multiresistentes; y tercero, disponer de una vacuna preventiva efectiva. Sin embargo, la tuberculosis también es una enfermedad social, por lo que también es necesario trabajar para reducir los desequilibrios sociales y reducir el estigma de la enfermedad.

En España, el declive en la incidencia de esta enfermedad es inferior al deseable, y existen muchas diferencias entre CCAA. Sin duda, la implantación del Plan para la Prevención y Control de la Tuberculosis, que se aprobó en 2007, sería una gran noticia, pero es necesaria una mayor implicación política para ello.

-¿Qué ventajas aporta para la investigación en tuberculosis que se hace en España el contar con una estructura como el CIBERES?

-La estructura del CIBERES ha permitido aunar esfuerzos en investigación en tuberculosis, fomentando la colaboración científica en diversos proyectos, y además, en nuestro caso también colaborar con grupos de investigación de disciplinas diferentes, del CIBER-BBN, por ejemplo, pero también dentro de CIBERES, y poder afrontar proyectos multidisciplinares más ambiciosos.

-El 1 de enero ha arrancado el proyecto “Innovation in Tuberculosis – INNOVA4TB” que usted coordina junto a Cristina Prat y para el que han recibido una ayuda Marie Sklodowska Curie, ¿cuáles son los objetivos de este proyecto?

-En el proyecto INNOVA4TB participan 12 socios de 6 países (España, Alemania, Suecia, Ucrania, Moldavia y Chile). A lo largo del mismo se realizarán más de 100 intercambios de personal entre las diferentes instituciones participantes, desde 1 mes hasta 1 año. Una peculiaridad de los intercambios es que siempre deben realizarse entre instituciones de diferentes países y entre instituciones de diferente sector (académico versus no académico). En el proyecto participan centros de investigación, universidades, hospitales y empresas.

INNOVA4TB tiene tres objetivos principales. Por un lado, un objetivo de formación, en el que se busca mejorar las capacidades y la formación de los participantes de los intercambios; por otro lado, un objetivo científico de desarrollo, evaluación y optimización de diferentes estrategias para mejorar el diagnóstico y el manejo de la tuberculosis; y finalmente, difundir nuestra actividad y mejorar el conocimiento y la percepción de la enfermedad en la sociedad.

-¿Qué otros proyectos desarrollan actualmente?

- Actualmente estamos trabajando en cuatro líneas principales: el desarrollo de métodos para el diagnóstico de la enfermedad de forma más rápida, el desarrollo de técnicas moleculares para la detección de resistencias, el estudio de factores externos (como por ejemplo el humo del tabaco) en el manejo de la enfermedad y su impacto en los tratamientos, y nuevas estrategias terapéuticas mediante fármacos anti-virulencia y también mediante la utilización de nanopartículas para vehiculizar los fármacos anti-tuberculosos, esto último en colaboración con el grupo de Manuel Arruebo del CIBER-BBN.

-En el campo de la mejora del diagnóstico, un proyecto que usted lidera “Diagnosing tuberculosis by means metabolomic techniques” fue el pasado año seleccionado para participar en IDEA2 Global del Massachusetts Institute of Technology (MIT), ¿en qué consiste este proyecto?

-El programa IDEA2 Global del MIT es un programa internacional que pretende mentorizar proyectos de investigación hacia su transferencia al mercado. Nuestro proyecto consiste en desarrollar una nueva técnica basada en el metaboloma urinario para diagnosticar la tuberculosis.

-En esta línea de trabajo, han demostrado la existencia de un perfil metabolómico específico en pacientes con tuberculosis, ¿qué relevancia tiene este hallazgo para el manejo de la enfermedad y qué ventajas aporta con respecto a los métodos actuales de diagnóstico?

-Los métodos disponibles hasta ahora para el diagnóstico de la tuberculosis tienen baja sensibilidad (microscopía), son lentos (los cultivos requieren más de tres semanas para aislar la micobacteria), o requieren de equipamiento y reactivos caros (técnicas moleculares). Además, para el diagnóstico de la tuberculosis pulmonar es necesario obtener una muestra respiratoria, y no siempre es posible, por ejemplo en población infantil, y el diagnóstico de la tuberculosis extrapulmonar requiere de muestras del foco de infección, lo cual no siempre es posible o requiere de muestras invasivas. Existe una técnica de detección de lipoarabinomanano en orina (LAM) que ha demostrado cierta utilidad pero únicamente en pacientes HIV.

Nuestra propuesta, desarrollada en colaboración con el grupo del CIBERES de Jesús Ruiz-Cabello, permite diagnosticar la enfermedad mediante la detección de un perfil metabolómico en orina, mediante una técnica muy sensible y específica, que ofrece los resultados en 10 minutos, y que utiliza una muestra no invasiva que permite diagnosticar tanto la tuberculosis pulmonar como la extrapulmonar, y tanto en adultos como en niños, en pacientes coinfectados y no coinfectados con el virus HIV. Además, también permite monitorizar la evolución del paciente durante el tratamiento.

-También ha trabajado en un proyecto para el desarrollo de una tecnología para el diagnóstico de infección por micobacterias no tuberculosas, ¿qué resultados han obtenido hasta el momento en esta línea de trabajo y cuál es la importancia de un diagnóstico diferencial entre estas infecciones y las infecciones por Mycobacterium tuberculosis?

-En los últimos años se ha constatado en países industrializados un aumento de las infecciones por micobacterias no tuberculosas (MNT), especialmente de las infecciones respiratorias en pacientes con enfermedades pulmonares crónicas. El principal problema que se plantea en la práctica clínica es el de establecer el significado de un aislamiento de estos organismos en muestras clínicas no habitualmente estériles, dado que las MNT pueden ser patógenos, pero también contaminantes o colonizadores. El manejo de estos pacientes es habitualmente complejo y puede requerir de tratamientos antibióticos prolongados.

Disponer de un método diagnóstico que permita distinguir aquellos pacientes infectados por una MNT con valor clínico, de los meramente colonizados, ayudaría a seleccionar una terapia adecuada para aquellos pacientes que realmente lo necesitan. En este sentido, hemos desarrollado una técnica inmunológica que empleando un antígeno específico podemos diagnosticar la infección por MNT.

Además, existen otras circunstancias en las que tiene utilidad identificar la infección por MNT. Hemos observado cómo distinguir entre una infección tuberculosa y una infección por MNT puede ayudar a prevenir quimioprofilaxis tuberculosas innecesarias. Esto es especialmente útil en población infantil donde un diagnóstico de infección tuberculosa erróneo tiene consecuencias terapéuticas, a nivel de salud pública y también social.