Nuestro objetivo es identificar un potencial tratamiento dirigido al mecanismo subyacente a los diferentes ‘tipos’ de EPOC

viernes, 29 de marzo de 2019

Las principales líneas de investigación en las que trabaja María Rosa Faner se centran en el estudio de la heterogeneidad de las enfermedades respiratorias, principalmente la EPOC. La investigadora del CIBERES en el Hospital Clínic de Barcelona – IDIBAPS ha puesto el foco en dilucidar los mecanismos biológicos que subyacen a esta heterogeneidad, utilizando para ello metodologías de análisis basadas en la medicina de redes y la validación experimental de las asociaciones observadas. En esta entrevista repasa los principales proyectos que desarrolla actualmente y aborda la situación de la mujer en la ciencia.

-¿Qué proyectos de investigación centran actualmente su trabajo?

-Actualmente mi grupo está estudiando la heterogeneidad de la EPOC y su historia natural. No todos los pacientes con EPOC tienen los mismos síntomas o alteraciones funcionales o anatómicas. Por ejemplo, intentamos definir la diversidad de la respuesta inmune asociada a la heterogeneidad de la enfermedad, así como identificar en la medida de lo posible la relación con los agentes causales. Nuestro interés principal se centra en las etapas tempranas de la EPOC, así como en su historia natural. La EPOC es una enfermedad que se diagnostica de promedio en la sexta década de la vida, pero se inicia antes. Nosotros investigamos los mecanismos moleculares que pueden estar asociados a su inicio.

-Trabajan en el estudio de la historia natural de la enfermedad de cara a la obtención de variables predictoras de su evolución, ¿qué resultados destacaría de esta línea de trabajo?

-En nuestros trabajos hemos reportado que una función pulmonar baja en la edad adulta temprana (FEV1<80% ref.) está asociada a una mayor incidencia de comorbilidades, especialmente cardiovasculares, y a una mayor tasa de mortalidad precoz. Es decir, una espirometría realizada a los 20-30 años puede identificar un grupo de individuos con peor pronóstico.

-Trabajan también en la caracterización de los mecanismos moleculares causantes de la EPOC, ¿qué estudios destacaría en este campo?

-En este campo, hemos visto que no todos los pacientes con EPOC tienen activos los mismos mecanismos moleculares subyacentes. Esto es muy claro para pacientes con y sin enfisema. Pero aún estamos trabajando con el objetivo de identificar una diana terapéutica para un potencial tratamiento dirigido al mecanismo subyacente a los diferentes ‘tipos’ de EPOC.

-Uno de sus trabajos recientes señalaba la importancia del desarrollo pulmonar anormal en los primeros años de vida como factor de riesgo para la EPOC, ¿qué importancia tiene este hallazgo para la práctica clínica en el manejo de la EPOC?

-Este hallazgo pone en manifiesto la necesidad de considerar factores de los primeros años de vida (como prematuridad, bajo peso, exposiciones a agentes externos) en la historia clínica del paciente, aunque de momento no podemos recomendar un tratamiento específico.

-¿Cómo percibe la situación de la mujer en la actividad científica desde su propia experiencia como investigadora?

-Lo cierto es que actualmente hay muchas investigadoras pre y post-doctorales en los laboratorios, pero menos jefes de grupo son mujeres. El problema fundamental es la inestabilidad laboral, que no solo afecta a las mujeres, pero que además nos dificulta la conciliación familiar.

-¿Cuáles son las principales fortalezas de las mujeres científicas?

-Hay que tener mucha tenacidad, perseverancia y un espíritu de lucha innato.

-¿Percibe avances en la eliminación de las barreras de género en la ciencia?

-No sabría decirlo. Pongo un ejemplo que puede ser ilustrativo. En una ocasión, al hacer una estancia científica de dos meses en otro país, me preguntaron cómo es que había dejado a los niños y al marido para ir a trabajar. No sé si esto también lo preguntan a los hombres.